Encontrarse con uno de los bares "de siempre" en una gran ciudad es cada vez más complicado. En el barrio de Las Delicias, todavía quedan algunos de estos emblemáticos garitos. Me refiero al Bar Pinocho, el de la calle Barcelona.Subir el escalón de la entrada. Respirar el denso ambiente, aireado porque están abiertas las ventanas. Echar un vistazo a una barra con tapas de las de toda la vida: tortilla de patata, chorizo, longaniza, anchoas en salmuera, boquerón y aceituna, pepinillos con bonito...
Respirar el aregonesismo que se desprende del cachirulo aferrado al cañero; del dibujo que custodia la entrada a la cocina, del artista Antonio Saura, aragonés; de esa cuartilla que, pegada en la pared, anuncia 'tapica de ternasco a 1'40€'; de la prensa que reposa sobre la barra, Heraldo de Aragón y del canal que ahuyenta al silencio, Aragón Televisión; de la planta que trata de absorver los primeros y últimos rayos de luz que atraviesan la enrejada ventana del bajo...
En fin, ya no quedan bares como estos...
P.D.: café rico, 1'20 euros; tapas, preguntar precios porque "cada una cuesta diferente a la otra".


3 comentarios:
¿Calle Barcelona? ¿Are you sure?
Sí, sí, a la altura del 37. Hace esquina.
Saludos sir Yandrak
Ummm... investigaré entonces. Saludos, señorita!
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