martes, agosto 18

De pantilandia a los burdeles nazis

Entre ambas historias, las ocurridas en Pantilandia y las que se impusieron en los campos de concentración alemanes, distan treinta y un años. Pero tiempo no es lo único que diferencia a estos dos mundos de prostitutas.


Al cabo del ejército peruano Pantaleón Pantoja le es encomendada una misión, abastecer de prostitutas a los militares de su país. Ante semejante misión, relatada por el escritor Mario Vargas Llosa en su novela "Pantaleón y las Visitadoras", Pantoja, un hombre defensor a ultranza del Ejército y de los menesteres por los que se requieren sus servicios, accede finalmente a organizar dicho servicio. En la obra, Pantilandia, que da nombre al Servicio de Visitadoras para Guarniciones, Puestos de Frontera y Afines (SVGPFA) por el cabo que dirige este servicio de prestaciones sexuales al ejército peruano, Pantaleón Pantoja, se convierte en un paraíso carnal defendido tanto por los militares como por las propias meretrices, a pesar de las críticas populares.
Según la wikipedia, la novela se publicó en 1973. La historia en que se basa Vargas Llosa para diseñar este peculiar servicio son las observaciones propias que realizó entre 1958 y 1962 a las visitas que recibían los puestos militares peruanos.
Pantilandia no es el único burdel que abastecía de sexo a hombres. La web de Elpais.com publica hoy la noticia de la aparición de un libro en el que se recogen los servicios de prostitución llevados a cabo entre 1942 y 1945 entre presos judíos, soldados alemanes y eslavos. Ni el sexo pudo con la mezcolanza de "razas". Cada uno jode con los suyos, parece que era el lema.

Lo espeluznante de esta revelación es que obligaron a cientos de mujeres a mantener relaciones sexuales sin su consentimiento, o bajo promesas de libertad que nunca se cumplieron, entre otras medidas. La intención de los alemanes era dotar de alegría a los trabajadores, así, con sexo todos contentos, felices y podrían rendir más.
Pero, no contaron con una cosa: la condición fisica de muchos no les permitía disfrutar de estos chupa colas.
Dos historias sobre la prostitución basadas en hechos reales. Una sucedida en Perú, y narrada con humor inteligente, y, otra, recoge los espeluznantes episodios dentro de Auschwitz o Mathausen.